La Asociación Cultural Pro-Cañizal nace con el firme propósito de dinamizar la vida cultural y social de nuestro pueblo: Cañizal. Hecha la anterior descarga de intenciones y buenos propósitos, la humildad nos obliga a reconocer que una Asociación no es nada sin sus socios y que toda ayuda y colaboración que tengamos, en nuestra andadura, siempre será bien recibida.
El boletín informativo que tienes en tus manos – y que sueña con llegar a ser algún día Revista- es el órgano de expresión de la Asociación.
En él ofreceremos noticias del pueblo, rescataremos memorias viejas y hablaremos de nuestra historia, nuestro presente y nuestro futuro.
Si tienes algo que contar o decirnos, aquí está el lugar donde puedes hacerlo. Tu colaboración es muy importante y siempre será bien recibida.
Para terminar, seguro que algunos de vosotros os estaréis preguntando por qué este nombre de “La Mancera” en el boletín.
Muy sencillo. La mancera era como el volante del arado. Con él nuestros mayores, hasta hace muy pocos años, comandaban el arado romano con el que preparaban la tierra que algún día alimentaría a los suyos. Si se nos permite la comparación, La Mancera era el timón con el que el labrador gobernaba el barco-arado en el mar de Castilla.
Por eso La Mancera. Porque es una entrañable palabra que no deberíamos perder ahora que estamos perdiendo tantas cosas. ¿No te parece?
Quizás uno de los negocios que más continuidad ha tenido en nuestro pueblo a lo largo de los últimos años, haya sido el de las tabernas o bares.
Las personas mayores que hemos consultado nos han dicho que el primer casino –que así se decía entonces- del que guardan memoria y que funcionaba antes de la República – en los años veinte del siglo XX- fue el CASINO DEL SEÑOR ISAAC. Se hallaba situado en la Calle de Ignacio Sánchez junto a la actual farmacia.
A este primer casino se sumó durante los años de la República el CASINO DEL SEÑOR INDALECIO que se hallaba en el edificio que hace esquina entre la Plaza y la calle Calvo Sotelo. Este casino durante aquellos años también se conocía como el de “Diosdado el Cojo”.
Ya después de la Guerra Civil, también en la Plaza en el edificio que hace esquina con la calle que va al cementerio, se regentó el BAR DE LOS SOLITOS. Sus dueños fueron Pepe “el Sentao” y Paco “el Tutaño”.
Pepe “El Sentao” terminó abandonando el Bar de los Solitos y abrió otro en la calle Ignacio Sánchez, frente a la bajada de la Iglesia.
En estos mismos años de posguerra se abrieron el BAR DEL SEÑOR SANTIAGO SIERRA, actual BAR SANTI –regentado por Santiago Sierra Sánchez y su hijo Santiago; y el BAR DEL SEÑOR JESUS HERRERO que más tarde sería llamado BAR JULIO y que ha llegado hasta el día de hoy gracias al trabajo y tesón de Jesús Herrero Torrecilla.
Sobre el bar del señor Jesús Herrero habría que decir que era un bar de los que se llamaba de aguardiente porque esta era la bebida que se vendía. También era casa de comidas para los arrieros que pasaban por la carretera.
Otra casa de aguardiente que los más viejos recuerdan era la CASA DE LA “SEÑA” INOCENCIA situada en la calle Ignacio Sánchez. También servía aguardiente la Casa que fue abacería –tienda de aceite, vinagre, legumbres secas, bacalao etc- y que era conocida como LA CASA DEL TIO LORENZO EL ABACERO y LA TIA MARÍA LA ABACERA.
Dentro de estas antiguas posadas, los más viejos recuerdan la Posada “DEL TIO PABLO EL MINISTRO” que se hallaba al final de la calle de la Plata junto al Puente que salva el regato que viene de la ermita y permite acceder a la carretera que va a Vallesa. Este Puente se llamó en aquellos años y en honor a aquel posadero el Puente el Tío Ministro.
Otra posada de aquellos años fue la POSADA EL TIO LAITO que luego fue conocida como la POSADA DE TEO “el Pajarucho” – de entrañable recuerdo: Teo y Eusebia-y que se hallaba entre la carretera Valladolid –Salamanca.
Volviendo a los bares y ya en los años sesenta, no podemos pasar por alto el BAR DE TITO que se hallaba en la Plaza en la que se llamó Casa de las Encarnas; y el BAR DE TEYO, situado también en la calle de Ignacio Sánchez.
Ya en época posterior se abrió el BAR POTE –regentado por Sigifredo Moríñigo Seronero; el DISCO BAR TEXAS de Germán Sánchez Pablos; el BAR SEBAS, el Bar-Restaurante GALICIA y el Bar-Restaurante LA FUENTE – en la carretera Burgos-Portugal Km. 202- y que regentó Julio Herrero Torrecilla.
Nuestra Iglesia se asienta sobre una preciosa Iglesia Románica hoy totalmente desaparecida.
Dicha Iglesia se construyó en el año 1208 y estaba dedicada, como la actual, a Nuestra Señora de la Visitación.
Era aquella Iglesia un templo de tres naves y capilla diferenciada, completado con un campanario situado a los pies del templo.
El edificio desaparecido tenía un altar mayor y dos altares pictóricos dedicados uno a Santa Ana y San Quirce y el otro a Santa Julia.
Era una construcción medieval, ligada al origen de Cañizal y que en los primeros años del siglo XVII amenazaba ruina.
El 26 de Febrero de 1629 se reunió el Concejo de Cañizal para calibrar la forma de hacer frente a la restauración del viejo edificio y que se tasó en 10.000 reales. El Consistorio decidió mejorar aquel edificio aportando dinero y materiales. También la Orden de San Juan –titular del Templo- decidió colaborar imponiendo cargas económicas a las ocho cofradías, regulando nuevos cauces de financiación y permitiendo el trabajo gratuito a los vecinos los días festivos.
Pero en 1665, bien por falta de capital, bien por incompetencia del maestro de obras, el Templo volvía a amenazar ruina.
Se decide entonces demoler el viejo edificio y construir uno nuevo “obligándose los vecinos a demoler la Iglesia que amenaza toda ella ruina y hacerla a su costa”.
En 1699 la nueva Iglesia de fuertes y seguras paredes, arcos y bóvedas estaba prácticamente concluida. Sólo faltaba el cincelado de los emblemas heráldicos sanjuanistas que contemplamos en su fachada.